Sobre el Báltico

Servicios de los ecosistemas

En la región del Báltico, muchos de nosotros disfrutamos de las vacaciones en la costa y algunos incluso tienen la suerte de tener una casa de vacaciones situada cerca del litoral. Tanto nuestro disfrute del mar como el precio de nuestra casa junto al mar dependen directamente de la calidad del agua.

Estos beneficios obtenidos por el mar son ejemplos de servicios ambientales o «ecosistémicos». El término ecosistema describe una comunidad de animales y plantas que interactúan entre sí y con sus entornos físicos, como los suelos, el agua, los nutrientes y todo tipo de organismos vivos. Los ecosistemas sanos siempre han realizado una multitud de funciones esenciales para las comunidades humanas -servicios de los ecosistemas.

Los océanos proporcionan cuatro tipos de servicios de los ecosistemas

Aprovisionamiento – Recogemos alimentos, así como recursos genéticos, farmacéuticos y químicos, fertilizantes, forraje y energía.

Regulación – El océano proporciona el oxígeno (O2) que respiramos y representa el mayor sumidero natural de dióxido de carbono (CO2) de la Tierra. Sin el secuestro de carbono de nuestros mares, el contenido de CO2 en la atmósfera sería sustancialmente mayor, con graves consecuencias para el cambio climático global. Los mares también regulan el clima local, los nutrientes y las plagas no deseadas, como las floraciones de algas tóxicas, protegen contra los fenómenos meteorológicos extremos, retienen los sedimentos y almacenan los residuos.

Cultural – El mar nos proporciona servicios recreativos, espirituales e históricos, paisajes, educación e inspiración, así como la sensación de transmitir lo que tenemos a las generaciones futuras.

Servicios de apoyo – Entre los ejemplos de servicios de apoyo se incluyen los ciclos biogeoquímicos (vías por las que los elementos químicos se mueven a través de los compartimentos abióticos y bióticos), la producción primaria (la conversión de la energía solar en biomasa), la dinámica de la red alimentaria (todos los procesos por los que los nutrientes se transfieren de un organismo a otro en un ecosistema), la biodiversidad, la disponibilidad de hábitats y la resiliencia, que es la cantidad de perturbación o estrés que un ecosistema puede absorber y seguir siendo capaz de volver a su estado anterior a la perturbación.

Los servicios de los ecosistemas son, sin duda, la base de la vida y el desarrollo humanos. Sin embargo, en nuestra sociedad industrializada, la naturaleza y sus valores se han ignorado en gran medida hasta que el mal funcionamiento o la pérdida han llamado la atención sobre su importancia. Los seres humanos han alterado prácticamente todos los ecosistemas naturales de la Tierra en los últimos siglos de extracción de recursos. Este proceso ha contribuido a aumentar considerablemente el bienestar humano y la prosperidad económica. Sin embargo, la percepción de que los beneficios obtenidos de la naturaleza son «gratuitos» -en el sentido de que nadie los posee ni paga por ellos- ha dado lugar a la amenaza de subestimar el valor de los recursos naturales. Así, la prosperidad económica actual, basada en el uso de los recursos naturales, se ha conseguido a un alto coste.

El uso sostenible de nuestro capital natural o de los servicios de los ecosistemas sólo puede obtenerse si:

  • No utilizamos los recursos más rápido de lo que se regeneran
  • Sustituimos el uso de recursos agotables por renovables
  • No producimos más residuos de los que la naturaleza puede absorber y hacer circular en los ciclos biogeoquímicos
  • Un cambio de paradigma global en la gestión de los ecosistemas marinos está cambiando el enfoque de las especies a los ecosistemas, con los seres humanos como parte integral del ecosistema. El enfoque ecosistémico subraya la importancia de los ecosistemas para el desarrollo socioeconómico y se esfuerza por mantener la capacidad a largo plazo de los ecosistemas para producir bienes y servicios para el uso humano.