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¿Comer o no comer antes de hacer ejercicio? Ese es un debate muy disputado entre los aficionados al ejercicio. Algunos creen que saltarse una comida es una forma infalible de quemar grasa y perder más peso, mientras que otros argumentan que el cuerpo necesita el combustible de los alimentos para aprovechar al máximo un entrenamiento vigoroso. Sin duda, hay pros y contras en cada enfoque, y factores como la edad, el sexo, el estilo de vida y el metabolismo influyen en la respuesta del cuerpo a la actividad física.

Los pros

Ejercitarse con el estómago vacío ha demostrado quemar más grasa almacenada. Estudios realizados en la Universidad de Bath, en el Reino Unido, descubrieron que cuando los hombres con sobrepeso caminaban durante 60 minutos con el estómago vacío, sus cuerpos activaban ciertos genes que aumentaban su tasa de quema de grasa almacenada en comparación con los que se ejercitaban después de un desayuno con muchos carbohidratos. Debido a que la energía derivada de los carbohidratos no está fácilmente disponible si no has comido, tu cuerpo se ve obligado a extraer energía de otras fuentes.

Esta es una buena noticia si estás tratando de ponerte en marcha con una nueva rutina de ejercicios. Después de una noche completa de sueño, su cuerpo está esencialmente en modo de ayuno. Si dejas el desayuno para después de tu carrera matutina o de tu clase de yoga, podrás quemar mejor tus reservas de grasa y empezar a perder algunos kilos.

Los contras

Ejercer con el estómago vacío también tiene sus desventajas. Si te saltas una comida antes de una actividad rigurosa, tu estómago no sólo rugirá de hambre, sino que también se acalambrará más fácilmente. También corres el riesgo de marearte o aturdirte, lo que aumenta las posibilidades de sufrir una caída u otra lesión grave. Incluso podría entrar en un estado hipoglucémico, en el que su nivel de azúcar en sangre baja tanto que podría perder el conocimiento y desmayarse.

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    • Las investigaciones médicas también apuntan a otra posible trampa: si no hay comida en tu sistema, tu cuerpo no necesariamente comienza a quemar grasa en su lugar. Tu cuerpo podría empezar a romper el tejido muscular en su lugar, lo que conduce a una disminución general de la masa muscular a largo plazo.

      Conclusión

      Para sacar el máximo provecho de tu próximo entrenamiento, prepárate comiendo alimentos que proporcionen el mejor combustible para tu cuerpo. Los carbohidratos complejos, como la avena rica en proteínas o la granola casera, te armarán con mucha energía para superar tu próxima rutina aeróbica. Las proteínas magras, como los frutos secos y las mantequillas de frutos secos, son excelentes para sostener tu sistema y mantenerte lleno mientras te ejercitas.

      Planifica comer tu comida previa al ejercicio unos 90 minutos antes de realizar la actividad física. Si necesitas un tentempié más cerca de la hora del entrenamiento, opta por alimentos ligeros y fáciles de digerir, como fruta fresca, una barrita energética, un zumo o un batido. Tener algo en el estómago antes de ir al gimnasio no sólo hace que tu entrenamiento sea más agradable, sino que también te ayudará a construir y mantener la masa muscular para lograr resultados óptimos.