Rana dorada panameña

Aspecto:

La rana dorada panameña es pequeña y de color amarillo brillante con manchas negras en las patas y la espalda. Las hembras suelen ser más grandes que los machos, que además son de un tono más oscuro de amarillo y marrón. Tienen largas patas delanteras y traseras con cuatro dedos en la parte delantera y cinco en la trasera. Los renacuajos tienen una coloración que coincide con el fondo del arroyo y, a medida que se convierten en juveniles, se vuelven de color verde oscuro con manchas marrones y negras. No adquieren su característico color amarillo brillante hasta la edad adulta. Sus largas patas los hacen excelentes saltadores.

Tamaño:

  • Longitud: Hembras, 1,8 – 2,5 pulgadas; Machos, 1,4-2,5 pulgadas
  • Peso: Hembras, 0,15 – 0,5 onzas; Machos, 0,1 – 0,4 onzas
  • Dieta:

    Estas ranas son insectívoras, alimentándose principalmente de bichos e invertebrados como escarabajos, hormigas y moscas.

    Reproducción:

    Las ranas doradas de Panamá se reproducen a través de un proceso conocido como amplexus, que puede durar días o meses. En este cortejo, el macho saltará sobre la espalda de la hembra y se mantendrá. En la mayoría de las especies, el macho segrega un líquido que contiene esperma y fertiliza los huevos cuando la hembra los pone. La temporada de cría de la rana dorada abarca de noviembre a enero, y las hembras ponen una media de 370 huevos en cada puesta. Las cintas de huevos se ponen en agua corriente, tras lo cual se incuban de siete a diez días y luego eclosionan en renacuajos. Los renacuajos tienen «ventosas» que les permiten adherirse al fondo del arroyo sin ser arrastrados por la corriente.

    Comportamiento:

    Estas ranas son diurnas (activas durante el día) y sólo se encuentran cerca de fuentes de agua corriente. Una vez que las hembras alcanzan la edad adulta, migran más hacia el bosque y sólo regresan cerca de la orilla del agua durante la temporada de reproducción. Los machos permanecen junto al arroyo durante todo el año, defendiendo sus territorios y esperando el regreso de las hembras.

    Estas ranas se comunican a través de un método llamado «semáforo», que consiste en una serie de señales hechas agitando sus brazos entre sí.

    La rana dorada panameña es la más tóxica dentro de su grupo. La ingesta de su veneno puede provocar paros cardíacos, daños cerebrales y graves lesiones musculares. Las ranas no son tóxicas hasta que llegan a la edad adulta, por lo que su camuflaje de jóvenes es tan vital para su supervivencia.

    Esperanza de vida media:

    Sin que se sepa en la naturaleza

    .