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De vez en cuando, un cliente llevará a su perro o gato al veterinario para una evaluación urgente debido a un inicio repentino de dificultad para caminar y una inclinación de la cabeza. A veces se informa de vómitos. Tras un examen más detallado, se observa nistagmo, que es cuando los ojos van de un lado a otro rápidamente. Los clientes comentan que creen que su mascota ha sufrido un «ataque». Comprensiblemente, estos padres de mascotas se preocupan de que pueda haber algún tipo de lesión permanente y se angustian al ver a su compañero soportar lo que pueden ser síntomas muy dramáticos.

Entendemos un «accidente cerebrovascular» desde la medicina humana como una hemorragia repentina o un coágulo de sangre en un área del cerebro que puede conducir a la debilidad, parálisis, pérdida potencial del habla y las funciones cognitivas y potencialmente, la muerte. Aunque no es imposible que los perros y los gatos desarrollen problemas de hemorragia en el cerebro, la explicación más común para lo que comúnmente se denomina «derrame cerebral» en la medicina de pequeños animales es en realidad la enfermedad vestibular.

¿Qué es la enfermedad vestibular?

La enfermedad (o síndrome) vestibular es un término general que describe los signos clínicos consistentes con el funcionamiento anormal de una parte del sistema nervioso que controla el equilibrio y el balance del cuerpo.

El aparato vestibular es el equipo neurológico responsable de percibir la orientación de tu cuerpo con respecto a la tierra y de informar a tus ojos y extremidades de cómo deben moverse. El aparato vestibular nos permite caminar y correr por terrenos irregulares sin caernos, nos ayuda a saber cuándo tenemos que enderezarnos y permite que nuestros ojos sigan los objetos en movimiento sin marearse.

Enfermedad vestibular idiopática

La enfermedad vestibular idiopática es la forma más común de enfermedad vestibular en perros (también llamada «enfermedad vestibular del perro viejo») y gatos. Los signos clínicos se producen con extrema rapidez, a veces en pocos minutos, y pueden causar una grave incapacidad.

Síntomas

En los animales y en las personas, el equilibrio está controlado por los oídos (receptores vestibulares del oído interno) que trabajan conjuntamente con áreas específicas del cerebro. Juntos representan el sistema vestibular. Si el aparato vestibular no funciona correctamente, es posible que no perciba con precisión su orientación. Por decirlo de forma más sencilla, no sabrá hacia dónde va, si está o no de pie, recto o inclinado, y se sentirá mareado. Los siguientes son signos de enfermedad vestibular:

  • Ataxia (falta de coordinación sin debilidad, o espasmos involuntarios – en otras palabras, tropezar y tambalearse alrededor)
  • Náuseas, vómitos
  • Nistagmo (movimientos oculares de vaivén o de rotación)
  • Circulación
  • Inclinación de la cabeza
  • Caída hacia un lado (puede notar que su mascota sólo se tumba de un lado y rueda por el suelo cuando intenta moverse o cuando intentas girarlo hacia el otro lado)
  • Problemas con otros nervios que controlan la cabeza y la cara
  • Los gatos también pueden vocalizar debido al desequilibrio
    • Muchas enfermedades pueden causar la pérdida de equilibrio – una infección de oído, rotura del tímpano, un tumor en el cerebro o en el oído interno, un problema vascular, toxicidad a la administración crónica de fármacos (e.g., metronidazol), y la enfermedad vestibular idiopática – por lo que es importante que un veterinario examine al animal para comenzar a determinar la causa más probable.

      El diagnóstico inicial se realiza mediante la historia, el examen físico general, el examen del oído con un otoscopio y el examen neurológico. Si existe la sospecha de que algo más está sucediendo, su veterinario podría recomendar más pruebas. Las pruebas adicionales podrían incluir análisis de sangre, imágenes del oído medio y / o el cerebro (a través de rayos X y / o tomografía computarizada), tal vez radiografías de tórax (para ayudar a descartar la enfermedad cardíaca o tumores que podrían contribuir a ‘wobbliness’. )

      Infección del oído medio

      Una infección del oído medio es una posibilidad probable para la enfermedad vestibular, especialmente si hay una historia de infecciones del oído. Los restos en el oído externo podrían implicar una infección en el oído medio también. Sin embargo, la ausencia de restos en el oído externo no significa que una infección del oído medio sea improbable. La imagen de los huesos del oído medio puede estar en orden.

      Una forma de evaluar el oído medio es con radiografías llamadas series de bullas. El nombre proviene del enfoque en un hueso del oído llamado la bulla timpánica. Si la bulla parece anormal, el oído puede requerir un drenaje quirúrgico. El problema es que las radiografías no suelen ser lo suficientemente sensibles como para detectar daños en el oído medio y una serie de placas normales no descarta la enfermedad. En estos casos, es mejor recurrir a imágenes especiales, como un TAC o una RMN. Estas técnicas también permiten obtener imágenes del propio tejido cerebral (cosa que la radiología no hace), lo que permite evaluar también las anomalías cerebrales.

      Tumor cerebral

      Los tumores cerebrales pueden ser una causa de enfermedad vestibular si los signos encajan con una lesión del sistema nervioso central. En estos casos, es necesario realizar un TAC o una resonancia magnética para hacer el diagnóstico. Tales tumores pueden ser tratables dependiendo de su localización.

      Tratamientos para la enfermedad vestibular en mascotas

      El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y de la causa probable. Una infección de oído requeriría una terapia con antibióticos. En algunos casos en los que no se determina una causa, o si se presume que es una enfermedad idiopática, se da tratamiento sintomático y cuidados de apoyo. No es raro que un perro o un gato no pueda levantarse y caminar porque la pérdida de equilibrio es muy grave. Se supone que su mascota se siente mareada y con náuseas. Con las presentaciones más graves, se aconseja la hospitalización, el apoyo de líquidos y los medicamentos para las náuseas. Si el paciente es capaz de comer y beber, y vino a moverse sin necesidad de asistencia significativa, la atención domiciliaria puede ser apropiada.

      La mayoría de los casos de síndrome vestibular idiopático mejoran dentro de varias horas a unos pocos días, pero podría tomar días a semanas para resolver completamente. Este síndrome puede volver a ocurrir en algún momento de la vida de su mascota, sin embargo no puede predecirse. Si el paciente no mejora o empeora, se aconseja un diagnóstico y tratamiento más agresivos. A pesar de la gravedad de los signos clínicos y de la ansiedad de su mascota (y de usted), las posibilidades de recuperación son excelentes. Todo lo que su perro o gato necesita es algo de tiempo y su ayuda.