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Desde el parpadeo de los ojos hasta el encogimiento de hombros o la tos nerviosa, todos los niños pequeños son propensos a los tics, especialmente durante sus etapas de desarrollo. Aunque no hay razón para machacarse si surge un comportamiento de este tipo, podría significar que su hijo está lidiando con el estrés o el malestar. Este mes, hablaremos de las diversas formas de tics que pueden surgir en la primera infancia y de lo que los padres pueden hacer para ayudar.

Rastreando el tic

Hay dos tipos de tics, los vocales -una breve erupción de sonido- y los motores -un movimiento breve y físico-. Los tics simples incluyen el parpadeo de los ojos, las sacudidas de la cabeza, el movimiento de la nariz u otros pequeños movimientos o sonidos. Los tics motores complejos consisten en una serie de movimientos y/o sonidos que se producen en el mismo orden cada vez. Tanto en los tics simples como en los complejos, la acción suele ser recurrente.

Los tics, por muy incómodos que sean para el niño que los experimenta, pueden suprimirse. Esta es una distinción importante que hay que hacer cuando se intenta diagnosticar si lo que se ve es un tic o una contracción muscular. Los tics musculares, o sacudidas mioclónicas, no se pueden controlar en absoluto.

Causas

Los tics simples y complejos afectan al 25% de los niños y se sabe que se desarrollan a partir de los tres años de edad. No se sabe con precisión qué causa un tic, pero algunos estudios han encontrado asociación con jóvenes inteligentes y de alto rendimiento, así como con niños que duermen poco. Si la gravedad y la frecuencia de un tic aumentan, debe buscar una evaluación adicional.

Tratamiento

Esto no quiere decir que deba prestar mucha atención al nuevo comportamiento de su hijo. De hecho, debería hacer exactamente lo contrario. La mayoría de los tics se resuelven por sí solos en pocos meses sin intervención. Señalarlo o decirle a su hijo que deje de tener ese comportamiento puede en realidad aumentar su nivel de estrés.

Lo que puede hacer es echar un vistazo al entorno de su hijo y eliminar ciertos factores que podrían estar aumentando la presión. Si están en un equipo deportivo competitivo, puede ser el momento de que se tomen un descanso durante un tiempo, o de que retiren a su campeón del concurso de deletreo de este año. Puede que no te hablen durante unos días, pero al menos tendrán un descanso muy necesario.

Si el tic de tu hijo continúa durante más de unos meses puede ser el momento de pedir cita. Aunque es muy raro, algunos tics pueden catalogarse como síndrome de Tourette o trastorno de tic crónico.

Así que, como siempre, cuando se trata de tics, mantén la calma. Y tal vez, si le apetece, utilice la aparición de uno como excusa para tomarse unas relajantes vacaciones con su pequeño.