Auschwitz-Birkenau: Experimentación médica nazi

Los médicos alemanes que dirigían las instituciones médicas de las SS y la Wehrmacht, junto con el personal médico de niveles inferiores, participaron activamente en la ejecución de los planes de exterminio nazis. Los médicos de las SS asignados a los campos de concentración, incluido Auschwitz, desempeñaron un papel especial. Realizaron experimentos médicos criminales con los prisioneros y cometieron otros actos que violaban la ética médica. Al haber fomentado el programa de exterminio en los campos de concentración, han pasado a la historia como criminales médicos.

Los médicos de las SS que llevaron a cabo experimentos pseudomédicos en Auschwitz fueron:

El profesor Dr. Carl Clauberg

Carl Clauberg experimentó con la esterilización en el campo. Parte del bloque nº 10 del Campo Principal fue puesto a su disposición. Varios cientos de mujeres judías de diversos países vivían en dos grandes habitaciones en el segundo piso del edificio. Clauberg desarrolló un método de esterilización masiva no quirúrgico que consistía en introducir en los órganos reproductores femeninos un irritante químico especialmente preparado que producía una grave inflamación. Al cabo de varias semanas, las trompas de Falopio se cerraban y se bloqueaban. Los experimentos de Clauberg mataron a algunos de sus sujetos, y otros fueron sacrificados para poder realizar autopsias.

En junio de 1943, Clauberg escribió a Himmler:

«El método no quirúrgico de esterilización de mujeres que he inventado está ya casi perfeccionado. . . En cuanto a las preguntas que me ha dirigido, señor, hoy puedo responderlas de la manera que había previsto: si las investigaciones que estoy llevando a cabo siguen dando el tipo de resultados que han producido hasta ahora (y no hay razón para suponer que no será así), entonces podré informar en un futuro previsible que un médico experimentado, con un consultorio debidamente equipado y la ayuda de diez auxiliares, podrá llevar a cabo en el curso de un solo día la esterilización de cientos, o incluso de 1.000 mujeres.»

El Dr. Horst Schumann

Al igual que Clauberg, Horst Schumann buscaba un medio conveniente de esterilización masiva que permitiera al Tercer Reich llevar a cabo la destrucción biológica de las naciones conquistadas mediante «métodos científicos»: privando a las personas de su capacidad reproductiva. Se instaló un equipo de «esterilización por rayos X» para Schumann en uno de los barracones de Birkenau. Cada cierto tiempo, se llevaban varias docenas de prisioneros y prisioneras judíos. Los experimentos de esterilización consistían en exponer los ovarios de las mujeres y los testículos de los hombres a los rayos X. Schumann aplicaba varias intensidades a distintos intervalos en su búsqueda de la dosis óptima de radiación. La exposición a la radiación produjo graves quemaduras en las zonas del vientre, la ingle y las nalgas de los sujetos, así como llagas supurantes que se resistían a curar. Muchos sujetos murieron a causa de las complicaciones. Los resultados de los experimentos de esterilización con rayos X fueron insatisfactorios. En un artículo que envió a Himmler en abril de 1944, titulado «El efecto de la radiación de rayos X en las glándulas reproductoras humanas», Schumann expresó su preferencia por la castración quirúrgica, por ser más rápida y segura.

Dr. Josef Mengele

Josef Mengele tenía un doctorado y un título de médico. En estrecha colaboración con el Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Genética y Eugenesia, estudió el fenómeno de los gemelos, así como la fisiología y patología del enanismo. También se interesó por las personas con iris de distinto color y por la etiología y el tratamiento del noma («cáncer de agua» de la mejilla). Esta última enfermedad, muy extendida en el campo gitano (romaní), era hasta entonces casi desconocida en Europa. Los primeros sujetos experimentales de Mengeles fueron niños gitanos. Tenía un laboratorio en el llamado «Campamento Familiar Gitano (Roma)». Por orden de Mengele, los niños que padecían noma eran sacrificados para poder realizar investigaciones patológicas. Se conservaban órganos e incluso cabezas completas de los niños y se enviaban en frascos a instituciones como la Academia de Medicina de Graz, en Austria.

Mengele también comenzó a seleccionar a enanos y personas con peculiaridades físicas (incluyendo discapacidades innatas y los defectos de desarrollo que aparecen en el enanismo) de los transportes judíos llevados a Birkenau para su exterminio, del Campo Familiar Judío de Theresienstadt en Birkenau, y del llamado México (Sector BIII).

En la primera fase de sus experimentos, Mengele sometía a parejas de gemelos y a personas con discapacidades físicas a exámenes médicos especiales que podían realizarse en el organismo vivo. Generalmente dolorosos y agotadores, estos exámenes duraban horas y eran una experiencia difícil para niños hambrientos y aterrorizados (pues así eran la mayoría de los gemelos). Se fotografiaba a los sujetos, se hacían moldes de yeso de sus dientes y mandíbulas, y se tomaban sus huellas dactilares y de los pies. Tan pronto como terminaban los exámenes de una pareja de gemelos o enanos, Mengele ordenaba matarlos mediante una inyección de fenol para poder pasar a la siguiente fase de sus experimentos, el análisis comparativo de los órganos internos en la autopsia. Los especímenes anatómicos científicamente interesantes eran conservados y enviados al Instituto de Berlín-Dahlem para un examen más detallado.

Ruth Elias estaba embarazada cuando fue trasladada de Theresienstadt a Auschwitz. Dijo: «Di a luz a una hermosa niña rubia y grande, pero Mengele ordenó que me ataran el pecho para que, como dijo, ‘podamos ver cuánto tiempo puede sobrevivir un recién nacido sin comida’.» Después de ver sufrir a su bebé durante varios días, una doctora checa le dio a Elias una jeringa con una sobredosis de morfina para acabar con la agonía de la niña.

El Dr. Johann Paul Kremer

La matanza de prisioneros también estuvo acompañada de investigaciones sobre los cambios que se producen en el organismo humano como resultado de la inanición, en particular, la atrofia hepática («braune Atrophie»). Esta investigación fue llevada a cabo en el Campo de Concentración de Auschwitz por el SS-Obersturmführer Johann Paul Kremer, M.D., Ph.D., profesor de la Universidad de Münster, donde daba clases de anatomía y genética humana. En la clínica del bloque nº 28 del campo principal, realizaba evaluaciones de los prisioneros que intentaban ser admitidos en el hospital. Muchos de ellos estaban al borde de la extenuación, en el estado «Musselman», en las fases finales de la inanición hasta la muerte. Kremer ordenó matar a la mayoría de ellos mediante una inyección de fenol. Kremer seleccionaba a los prisioneros que le parecían un material de experimentación especialmente bueno y los interrogaba justo antes de su muerte, mientras yacían en la mesa de autopsias a la espera de la inyección, sobre detalles personales como su peso antes de la detención y los medicamentos que habían tomado recientemente. En algunos casos, ordenó que se fotografiara a estos prisioneros. Antes de que sus cuerpos se enfriaran, se les practicaban autopsias y se hacían preparaciones para Kremer del hígado, el bazo y el páncreas.

Los médicos de las SS Friedrich Entress, Helmuth Vetter y Eduard Wirths

En 1941-1944, los médicos de campo de las SS Friedrich Entress, Helmuth Vetter, y Eduard Wirths llevaron a cabo ensayos clínicos sobre la tolerancia y eficacia de nuevos medicamentos y drogas, con nombres de oda como B-1012, B-1O34, B-1O36, 3582, P-111, rutenolu y peristonu, en los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. Lo hicieron por encargo de IG Farbenindustrie, y en particular de la empresa Bayer, que formaba parte de ese cártel. Estos preparados se administraban a los prisioneros que padecían enfermedades contagiosas, que en muchos casos habían sido infectados deliberadamente.

El Prof. Dr. August Hirt

En 1942, el SS-Hauptsturmführer Prof. Dr. August Hirt, presidente del departamento de anatomía de la Universidad del Reich en Strassburgu, se propuso reunir una colección de esqueletos judíos bajo los auspicios de la Fundación Ahnenerbe. Para ello, recibió el permiso de Himmler para seleccionar el número necesario de prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. La selección de 115 personas (79 hombres judíos, 30 mujeres judías, 2 polacos y 4 «asiáticos» -probablemente prisioneros de guerra soviéticos-) y la preparación preliminar, consistente en mediciones biométricas y la recopilación de datos personales, fueron realizadas por el colaborador de Hirt, el SS-Hauptsturmführer Dr. Bruno Beger, que llegó a Auschwitz en la primera mitad de 1943. Berger terminó su trabajo el 15 de junio de 1943. Tras pasar por la cuarentena, algunos de los prisioneros que Berger seleccionó fueron enviados en julio y principios de agosto al campo de concentración de Natzweiler-Struthof, donde fueron asesinados en la cámara de gas. Los cadáveres de las víctimas fueron enviados a Hirt como material para su colección de esqueletos, cuyo objetivo era utilizarlos en estudios antropológicos que demostraran la superioridad de la raza nórdica.